En fin, pensándolo bien, ¿ha valido la pena?
Dios
santo, como ha cambiado irremediablemente mi vida. He tenido mas momentos
intensos de los que por derecho me corresponderían.
A lo largo de mi vida he
dejado pedazos de mi corazon aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente
para seguir viviendo.
Ya no hay caballos blancos, ni mujeres guapas en mi
puerta...

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